lunes, 4 de agosto de 2008

Chispa de amor

En una cena de beneficencia para una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.

Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en ella hizo una pregunta:

Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección. Pero mi hijo Herbert no puede aprender como otros niños lo hacen. No puede entender las cosas como otros niños. ¿Donde está el orden natural de las cosas en mi hijo?'

La audiencia quedó impactada por la pregunta.

El padre continuó diciendo: Yo creo que cuando un niño como Herbert -física y mentalmente discapacitado- viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta -y se manifiesta- en la forma en la que otras personas tratan a ese niño.

Entonces contó que un día que caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball Herbert le preguntó:

¿Crees que me dejaran jugar?

Su padre sabía que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.

El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó -sin esperar mucho- si Herbert podría jugar.

El niño buscó alrededor con la mirada a alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada, supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada. Herbert se desplazó con dificultad hasta el banquillo y con una amplia sonrisa se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción. Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era
aceptado.

Al final de la octava entrada el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.

Al inicio de la novena entrada Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.

Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente extasiado sólo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.

Al final de la novena entrada el equipo de Herbert anotó de nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases llenas, la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.

Con esta oportunidad ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente Herbert estaba al bate.

Todos sabían que un solo 'hit' era imposible por que Herbert no sabía ni como sostener el bate correctamente -mucho menos pegarle a la bola-.

Sin embargo - mientras Herbert se paraba sobre la base - el 'pitcher' reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitir a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiró la bola muy suavemente para que Herbert pudiera - al menos - hacer contacto con ella.

El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló. El 'pitcher' de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.

Cuando el tiro se realizó Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del 'pitcher'. El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podía haber recogido la bola y haberla tirado a primera base, Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero el 'pitcher' tiró la bola sobre la cabeza del niño en primera base, fuera del alcance del resto de sus compañeros de equipo.

Los espectadores y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar ¡Herbert corre a primera base, corre a primera! nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logró llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.

Todos gritaban ¡Corre a segunda! recobrando el aliento y con dificultad Herbert corrió hacia la segunda base.

En el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenía la bola... el niño sabía que tenía la oportunidad de ser el héroe del día.

El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del 'pitcher' y tiró la bola alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.

Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de él hicieron un circulo alrededor de la base.

Cuando Herbert llegó a tercera los niños de ambos equipos -y los espectadores- estaban de pie gritando ¡corre a 'home'! ¡corre!

Herbert corrió al 'home' se paró en la base y fue vitoreado como el héroe que bateó el 'grand slam' y ganó el juego para su equipo.

- Ese día -dijo el padre con lágrimas en sus ojos- los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo.

Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día!

UNA PEQUEÑA NOTA PARA ESTE MENSAJE:

La mayoría de nosotros mandamos correos electrónicos sin pensarlo dos veces, pero cuando nos llega un mensaje sobre las opciones de la vida, la gente duda.

Lo crudo, vulgar y a veces obsceno circula libremente por el ciberespacio, pero las discusiones públicas sobre decencia son comúnmente suprimidas en nuestras escuelas y lugares de trabajo.

Si estas pensando en reenviar este mensaje, existe la posibilidad de que estés pensando en las personas en tu libreta de contactos que no son 'las apropiadas' para este tipo de mensajes. Las personas que sí enviaron esto piensan que todos juntos podemos hacer la diferencia. Nosotros tenemos cientos de oportunidades cada día para ayudar a que se realice 'el orden natural de las cosas'.

Tantas interacciones entre personas aparentemente sin significado nos presentan una elección:

Podemos transmitir una pequeña chispa de amor y humanismo o dejamos pasar esas oportunidades y permitir que el mundo 'se enfríe' cada vez más.

Un hombre muy sabio y coherente dijo una vez:
"Toda sociedad es juzgada por como trata a los menos afortunados entre ellos".

Gracias por dedicarme unos minutos de tu precisos tiempo.

2 comentarios:

Rodrigo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodrigo dijo...

La falta de comentarios, ¿se deberá a que historias como esta nos dejan sin nada que decir?